"Hoy, cuando la última moda es el AI-assisted coding, sonrío pensando que los principios que aprendí hace diez años siguen siendo los mismos." — del prólogo, por una ingeniera que trabajó en el equipo
Durante más de dos décadas he explicado las mismas ideas a los mismos tipos de equipos. Equipos distintos, empresas distintas, contextos distintos. Y sin embargo, el patrón se repetía con una regularidad que ya no puedo ignorar.
Equipos talentosos. Equipos capaces. Tecnología razonable. Y aun así: la sensación de correr cada vez más fuerte para avanzar cada vez menos.
Lewis Carroll lo describió mejor que yo en A través del espejo: "Aquí, como ves, se requiere correr todo cuanto se pueda para permanecer en el mismo sitio." Durante años pensé que esa metáfora era exagerada. Ya no.
Parte del problema es cómo pensamos sobre el software. Decimos que lo "construimos", como si fuera algo que se termina y queda ahí. Pero el software no se construye. Se cultiva. Es un sistema vivo que crece, cambia y se degrada. Y los sistemas vivos necesitan atención continua, no solo construcción.
He llegado a la conclusión de que lo más honesto que podía hacer era escribirlo.
De qué va el libro
"Menos software, más impacto" tiene un subtítulo que no deja mucho a la imaginación: Cómo evitar que tu equipo colapse bajo el peso de su propio código.
La tesis central es incómoda: el mayor problema de la mayoría de los equipos no es que escriban código malo. Es que escriben código de más.
El software existente consume recursos continuamente, lo uses o no. Cada funcionalidad añadida, cada integración, cada decisión de diseño que se acumula sin revisión tiene un coste que no aparece en ningún roadmap pero que aparece cada día. Lo llamo el coste basal del software, en analogía al metabolismo basal de un organismo: el gasto mínimo para seguir funcionando. Y como el metabolismo, si no se gestiona, crece hasta consumir toda la energía disponible.
El libro recorre cuatro grandes bloques:
- Fundamentos: qué es el Lean Software Development y por qué el coste basal es el concepto central que lo conecta todo
- Los cinco principios: eliminar desperdicios, amplificar el aprendizaje, decidir en el último momento responsable, entregar lo antes posible, empoderar al equipo
- Calidad sostenible: por qué la calidad no es el enemigo de la velocidad sino su única base duradera
- Pensamiento sistémico: optimizar el todo, integrar Lean con XP y mentalidad de producto, y qué pasa si no haces nada
Son 192 páginas. Basadas en más de 25 años de experiencia en equipos reales: Alea Soluciones, The Motion, Nextail, Clarity AI. Con casos concretos, conflictos reales y errores propios reconocidos. El libro incluye también las perspectivas de ocho profesionales que han vivido estas transformaciones desde dentro, en distintos roles y contextos.
Para quién es (y para quién no es)
Este no es un libro para quien quiere mejorar su código de forma individual. Hay libros excelentes para eso y este no es uno de ellos.
Es para quien toma decisiones sobre qué se construye, qué no se construye y qué se elimina. Engineering Managers, Tech Leads, Product Managers, CTOs. Cualquier persona con responsabilidad directa sobre la capacidad de un equipo a seis meses, un año, tres años vista.
Si tu día a día es decidir prioridades, gestionar capacidad y negociar alcance, lo que viene en el libro te va a resultar familiar. Y probablemente incómodo. Esa es la intención.
Por qué ahora
Hay mucha literatura sobre Lean, XP y Agile en inglés. En español, menos de la que debería haber. Y casi ninguna que combine los tres enfoques de forma integrada, con casos reales de equipos que conozco de primera mano.
Además, el contexto actual lo hace más urgente. La aceleración que trae la IA hace que las decisiones sobre qué construir y qué no construir sean más importantes, no menos. Amplificar la capacidad de un equipo que ya construye demasiado no resuelve el problema. Lo acelera.
El borrador está completo. Ahora viene la revisión, la edición y la preparación para publicación. Si te interesa estar entre los primeros en leerlo, escríbeme: eferro@eferro.net

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